29.5.07

tiranos colores o tiranos colores

Reencontrarme con su anhelo. Ese era el destino de mi sangre, que imantada viajaba a lo largo y a lo ancho de un estrecho mundo azul, fugaz, dócilmente inmanejable, violento y terso como la lluvia y el viento.
Busqué mil colores entre los cuáles refugiarme, y me quedé dentro de un naranja más bien rojizo que me hizo un lugar. Eran épocas tiranas, y no era tan sólo una moda, el blanco ya había pasado a la historia, todo era hoy, azul, celeste; las nubes tenían miedo de vestirse con sus ropas limpias, y se las veía siempre andar rápidamente entre tormentas eléctricas o feroces huracanes. Grises y negras. Para los cálidos había quedado tan sólo el firmamento, más allá de la atmósfera, más allá de la estratosfera.

22.5.07

partes

Esto que escribí como que rima, o tiene ritmo, tiene algo, no sé. Quisiera ser una nube a veces.

Entre todas las presiones
tengo el alma arrinconada

tengo celos de tus celos
tengo celos de las sombras

Casi todas las confesiones
son en parte blancas
en parte negras

La parte negra es la aurora
la blanca la ceguera
la lápida es el hecho
que sucede, que acontece

Y los miedos no se ven
cuando el cielo tiene puertas
que una a una y sin chistar
al compás de los segundos...

Van cerrándose al azar
van dejándote sin sueños
van haciendo de tu vida
un velero en alta mar
que se aleja con el viento

son las nubes en el cielo?

7.5.07

mínimo cuento

Entonces. La pausa se hizo camino. Y la sonrisa apareció entre las olas. Sabía que era cuestión de tiempo, de saber esperar el momento. Apareció, como una súbita contracción del diafragma, subió lentamente, la cara se iba poniendo tensa, los oídos se taparon y los ojos parpadearon con rapidez. Siguió su camino veloz hasta la garganta y entonces, busqué agarrarme de cualquier lado, estaba metiendo las monedas en la máquina del colectivo, y como un hecho predestinado, sin que ya nada pudiera impedir su existencia… estornudé.

Chiquita

Dame un consejo
un viejo recuerdo
una historia que no me imagino
pero que esté en tu corazón.

Tu corazón que guarda
lejos de la realidad,
mi infancia como sueño,
mi infancia en tu falda.

Cuídame como madre,
madre de mi madre.
Dame algo que no necesite,
algo que te haga real.

Todos sabemos de nuestro destino
Déjame verte una vez más
¿Por qué no te despediste?
¿Cuál fue el ultimo adios?

A veces, cuándo me deja la vida
la miro a los ojos y te veo.
Te veo sentada leyendo cansada,
te alcanzo los lentes, me siento en tu falda

Cuídame como madre,
madre de mi madre.
Dame algo que no necesite,
algo que te haga real.

3.5.07

recuerdos

Estaba parado en la terraza de mis pensamientos. Cada uno o dos pasos empujaba una idea, una palabra, un sentimiento al vacío. No tenía culpa, nadie iba a sospechar. Al principio me costó, debo reconocerlo, hasta llegué a sorprenderme de cuán brillante y violento podía ser. Los miraba a los ojos, con cierta lástima y hasta culpa, luego agarré ritmo como quién dice, y simplemente repetía el ejercicio ya sin pensar. Solamente quería terminar con mi faena.
Duró no más de veinte segundos. De repente ya no vino nada, volví a estar en paz, ellos se iban juntos de la mano, felices. Miré hacia abajo y me vi, sangrando, aplastado contra el destino. Era mi cuerpo el que yacía junto a todas esas palabras muertas.